Canción de Otoño

El Otoño suena a café por las mañanas, a gritos de "¡Llegas tarde a clase!" y a libros no-tan-nuevos. A alarmas estridentes, a "¡Maldita sea, hay exámen mañana! (Y no he estudiado nada)", y a prisas. A bostezos, a explicaciones interminables y a otras demasiado cortas.
A rutina.
El Otoño suena a triste, pero sólo un poco; a letras con sentido, pero no del todo; a acompañamientos musicales que no se limitan a martillearte los oídos, pero sólo a ratos. Eso es cosa del invierno. El Otoño suena a estribillos que se repiten, una y otra vez, aunque sin necesidad de ser balbuceos inconexos.
A Otoño.

Presentación: Mis Gustos Musicales

Yo y la música. La música y yo. Soy incapaz de salir de casa sin el reproductor de música, porque es como una parte más de mi cuerpo y sin él me siento desnuda (como otra gente sin pendientes o maquillaje). Incluso aunque luego no le haga ni caso a lo que está sonando. Necesito tener los auriculares puestos, ya lo tengo asumido. Puedo pasarme días escuchando una canción en un bucle infinito y después no volver a ponerla en la vida. U odiarla con toda mi alma y que cada vez que la escuche me guste más.


Me gustan canciones, individualmente, no grupos, cantantes o géneros musicales. La verdad es que la mitad de las veces no sabría ni decir a qué género pertenece la canción (pop la mayoría, supongo, porque está hasta en la sopa) y de quién es sólo lo sé porque necesitaba el nombre para buscarla. Me gusta la música triste, los estribillos de guitarra y las voces bonitas. (Y saber de qué habla, también) Pero no sólo eso. También pueden gustarme los berridos ininteligibles, las canciones que se pegan como chicles aunque no quieras y los gorgoritos imposibles (pero no se lo digas a nadie). Y las bandas sonoras, sobre todo las canciones de los malos de Disney, pasando por Piratas del Caribe y Chicago. O sencillamente poner la radio y rezarle a alguien (que no sé quién será, pero nunca me hace ni caso) para que ponga esa canción que pillé el otro día a medio acabar y poder enterarme de una vez de cómo narices se llama.