Canción de Otoño

El Otoño suena a café por las mañanas, a gritos de "¡Llegas tarde a clase!" y a libros no-tan-nuevos. A alarmas estridentes, a "¡Maldita sea, hay exámen mañana! (Y no he estudiado nada)", y a prisas. A bostezos, a explicaciones interminables y a otras demasiado cortas.
A rutina.
El Otoño suena a triste, pero sólo un poco; a letras con sentido, pero no del todo; a acompañamientos musicales que no se limitan a martillearte los oídos, pero sólo a ratos. Eso es cosa del invierno. El Otoño suena a estribillos que se repiten, una y otra vez, aunque sin necesidad de ser balbuceos inconexos.
A Otoño.

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